domingo, mayo 28, 2006

y asi... sólo acumulando adioses...


Será que ya ha pasado demasiado tiempo en mi cabeza. Eso debe ser, y es que este luto se me ha echo menos eterno, más aterrizado.
El otro día, me preguntó que es lo que echaba de menos de ti, y bueno, no te diré que fue fácil contestarle, pues no, son un par de cosas un poco demasiado importantes, y ya luego de unos segundos en silencio intente responder a mi verdad, aunque evidentemente tuve que recurrir a esa práctica tan común tuya de la omisión. Me dije que lo primero era no mentirme a mi misma, y bueno, me dije que lo primero que se me venia a la mente al recordarte, es tu olor, y pronto, asi como con el olor, vienen esos recuerdos a la mente, esos de los que te hablaba la otra vez... de esa, nuestra secreta intimidad.
Lo que extraño de ti, es esa intimidad que no logro encontrar en nadie, esa en la que nos hicimos amigos, esa en la que tantas veces me derrumbe ante ti, sin el temor a nada, por que estarías solo tú ahi, esa en la que tantas veces nos cagamos de la risa, esa en la que nos cuestionabamos hasta el por que del que tu pintaras, esa en al que comentabamos la contingencia política, esa en la que me contabas las cosas que ocurrían por allá por el 430- b... esa intimidad que se conseguía por lo general en mi cama, ya fuera viendo tv, una pelicula, o en la simpleza de nuestros cuerpos aún tibios. Y ahi estaba mi repuesta, ahi estaba el todo del por que te extraño de esta forma tan confidencial, tan certera, tan deseperadamente secreta y arrebatadora.
Y ahi vino, en mi interior se iba generando una respuesta en su lógica, menos reveladora. Sin mayores aspavientos me reduje a decirle que estrañaba esa intimidad que lograbamos en una cama, donde eramos solo nosotros, y bueno, obviamente, no esperé a que lo comprendiera, solo lo dije de pasada y bien rápido.
No tiene razón práctica que te escriba, pues para mí, tu ya estas muerto y enterrado, y como sé que el resucitar se te tornará imposible, aún no entendo bien para que te escribo. Pero ya me conoces gordo, ya sabes que en 4 años nunca he podido pasar más de dos o tres meses sin escribirte, este espacio tiene la ventaja de que me quedare en la duda si lo lees o no... a diferencia de los mails...
Pero ya sabes como soy, tu decías que soy básica, predecible. Pues aquí me tienes, tal como predecias, volviendo a escribirte. Pues aqui me tienes, considerandote muerto como en la más básica y extraña de las historias de amor. Pues aquí me tienes, reconociendome esa incapacidad para olvidarte. Pues aquí me tienes, con todo el empeño puesto, intentando olvidarte, creando esa intimidad lejos de ti, y haciendome mierda por dentro cada vez... cada vez que la imagino a ella en esa, en mi intimidad.
Sin más que decir... sólo hasta un próximo texto, sólo hasta que de nuevo estas ganas me venzan.