Quisiera saber...

Quiero pensar que en tu cabeza todo esta en orden, quiero creerme el cuento de que te gusta vivir, quiero saber que cada día, al repetirte ese "otro día más, lo haces al menos con ciertos atisbos de optimismo, quiero sentir que ves todas las razones que tienes para quedarte acá, para no perderte en este infierno en el que uno puede transformar la vida.
Quisiera adentrarme en tu cabeza, para desenredarlo todo, para que vieras las cosas con más claridad, con más honestidad.
Quiero demasiadas cosas, y lo único que alcanzo a ver es tu empeño por la autodestrucción, esa pasión que pones en acabar con tu vida, en colapsar rápido, para asi, como siempre, salir huyendo.
Pero esto, esto es tan solo mi visión, y tal vez no pretendas la muerte, puede que sólo quieras mejor vida, puede que mirandote en el espejo hayas encontrado su punto ciego, y no hayas visto la salida.
Te veo, te imagino escuchandome, sin decir palabra alguna, solo abriendo los ojos, mirandome fijamente, como si quisieras que cada palabra se te quedara en la memoria, para no olvidar nada, para que cada vez que estes al borde de ese abismo en el que te encanta permanecer, mi voz venga a ti con claridad, y te haga retroceder, y recuperar tu vida.
Ahora que veo tan lejana la ayuda que te pueda ofrecer, simplemente no sé que hacer, me veo con las manos llenas de emociones, y no sé que hacer, no sé por donde empezar a contarte que me duele verte así, escucharte así, saberte así, sumido en un algo que desconozco, y que sé no me mostraras, inmerso en un sentimiento que para mi, desde afuera no es más que dolor, y que me produce a mi ese mismo dolor.
Fue un día en febrero, si mal no recuerdo, Guanaqueros, Camping "el oasis", me desperté a eso de las ocho de la mañana y no te vi a mi lado, sali a buscarte, y nada, al cabo de un rato, me dicen que te has ido a Tongoy, doy por echo que te fuiste con la Ami, y lo entiendo, ella no estaba bien esa noche, comienzo con las llamadas, nadie sabia nada. Ese día, mi temor ya ni siquiera estaba en que hubiesen querido recordar viejos tiempos, ese día, mi temor estaba en la posibilidad de que algo te hubiese pasado, en que ese día no te volviera a ver, en que no regresaras. Si a ti te hubiera pasado algo, yo en ese momento no habria sabido que hacer ¿sabes? hubiera preferido morir contigo si tu morías, dar mi vida a cambio de la tuya.
Hoy, primera semana de enero, solo busco la mejor forma de no verte muerto en vida, de no dejar que te hagas esto, y no sé por donde comenzar, por que la convicción de aquel febrero pasado ya no existe, la mataste, y no me queda más que intentar hacer que entres en razón, pero como te dije hace dos semanas, ahora esto, ya no es por mi, ya no es por nadie más que por ti, y el único que puede hacer algo eres tú.
Pero ya ves, sigo acá, pensando que algo de todo esto está en mis manos, que de alguna manera te puedo ayudar, pero sé que necesito de tu aprobación, de tu petición de ayuda, de tus palabras, escasas, pero a veces sabias, a veces necesarias, como ahora.
Quisiera saber que tu vida depende de otros y no de ti, quisiera tener la certeza de que tu vida esta en manos de responsables ajenos a ti, y no bajo el mando de tu infantil e incomprencible cabeza.
Quisiera saber que con mantener silencio bastaría.

